RETROALIMENTACIÓN EN EDUCACIÓN
En el área educativa, la retroalimentación es un sistema mediante el cual se pueden
optimizar significativamente los procesos enseñanza-aprendizaje, para lo cual
es necesario que alumno y docente se involucren de manera recíproca. El alumno,
por un lado, recibirá la información relativa a sus errores, para ser
corregidos, y de sus aciertos, para ser reforzados, mientras que el profesor,
por otro, obtendrá también de este información relevante sobre los aspectos a
los que debe dirigir más la atención en el aula. En este sentido, la
retroalimentación debe tener la capacidad de influir positivamente en el
proceso de aprendizaje, así como ofrecerle al alumno herramientas que le
permitan desenvolverse con autonomía y adquirir conciencia sobre el proceso de
aprendizaje
QUÉ ES RETROALIMENTACIÓN
La retroalimentación es un proceso que ayuda a proporcionar información sobre
las competencias de las personas, sobre lo que sabe, sobre lo que hace y sobre
la manera en cómo actúa. La retroalimentación permite describir el pensar,
sentir y actuar de la gente en su ambiente y por lo tanto nos permite conocer
cómo es su desempeño y cómo puede mejorarlo en el futuro.
Ayuda
a los individuos a alinear su propia imagen con la realidad, por lo que puede
ser considerada como un espejo que devuelve a la persona la imagen de lo que
está haciendo o de cómo se está comportando. Por esta razón, se puede decir que
es una herramienta efectiva para aprender como los demás perciben las acciones,
conocimientos, palabras y trabajos de la persona en cuestión y permite que ésta
le dé a conocer a los demás sus percepciones.
Entonces
vale la pena buscar y dar retroalimentación regularmente de y a personas
diferentes para conocer sus perspectivas.
Para
poder ir consolidando con mayor claridad este concepto podemos establecer lo
siguiente:
- Es
una descripción de hechos y de percepciones y sentimientos
- Es
una manera de ayudar y ser corresponsable
- Es
un proceso natural que se da en diferentes contextos de la vida
- Es
específica y concreta
-
Es un proceso de diálogo continuo que se dirige a comportamientos que se
pueden cambiar
- Se
dirige la persona utilizando su nombre
-
Oportuna
-
Congruente (sentir, pensar, decir)
- Actúa
como facilitador del crecimiento personal
Analizando lo anterior se entiende que,
para poder dar retroalimentación, hay varios criterios que se deben tener en
cuenta para que ésta sea constructiva: ha de ser descriptiva, específica,
oportuna, apropiada y clara. Es decir, la mejor retroalimentación se da y se
recibe cuando hay confianza, cuando es solicitada y deseada, cuando permanece
entre las personas que han participado en ella, cuando es motivada por una
atmósfera de mejora continua, cuando tiene fines específicos, se refiere a
situaciones y actos concretos y hay una verdadera preocupación por el otro.
Por lo anterior se vuelve prioritario que
los involucrados en este proceso comprendan algunos conceptos elementales
involucrados en la retroalimentación:
- Conducta: Nos referimos a
las acciones de las personas que son susceptibles de ser observadas y
analizadas.
- Observación: Idealmente, la
retroalimentación debe ser brindada por la misma persona que está
efectuando la observación, por lo que debiera ocurrir naturalmente, como
parte del trabajo diario y debe incluir el registro oportuno de datos e
información que sirva como evidencia para el proceso.
- Evaluación: Para evaluar
las conductas observadas, los objetivos deben ser compartidos por todos
los involucrados, lo que implica que deben ser comunicados, verbalmente o
por escrito, y recordados periódicamente.
Cabe destacar la existencia de distintos tipos de retroalimentación que puede
ser proporcionada como parte de un proceso de desarrollo personal, uno de los
modelos que podemos encontrar al respecto es el propuesto por Daniel Wilson
(2002) en su trabajo sobre la pirámide de retroalimentación que se muestra a
continuación:
En este modelo se diferencian la retroalimentación formal de la informal,
radicando sus diferencias en la manera en cómo es otorgada la
retroalimentación, pero de igual manera se destaca que esta puede darse de
forma verbal, no verbal, escrita y actuada; concluyendo que las fuentes de
obtención de información pueden provenir de diferentes personas.
Por otro lado, como parte de la experiencia que hemos tenido en el tema,
proponemos otra clasificación en la que el elemento clave es el objetivo de la
retroalimentación, diferenciando de esta forma dos modelos: uno para brindar
retroalimentación constructiva, dirigida a enfatizar áreas de oportunidad y
estrategias para mejorar el comportamiento; y otro más para dar
retroalimentación apreciativa, la cual se enfoca en destacar los aspectos
positivos de la conducta de la persona, motivarla y reconocerla. En este
sentido la retroalimentación siempre va en dos sentidos:
A. Para
quien la da: el aprendizaje de adquirir habilidades para comunicar con cuidado,
sutileza, sentido de utilidad y claridad en la intención congruente con lo que
desea expresar.
B. Para
quien la recibe, la capacidad de reforzar una actitud abierta y reflexiva que
permita lograr cambios significativos en beneficio personal, profesional y
empresarial.
IMPORTANCIA
DE LA RETROALIMENTACIÓN EN EL PROCESO DE EVALUACIÓN
La retroalimentación expresa opiniones, juicios fundados sobre el proceso de
aprendizaje, con los aciertos y errores, fortalezas y debilidades de los
estudiantes.
En nuestra práctica pedagógica, día a día tenemos que interactuar con nuestros
estudiantes realizando diversas actividades que permitan desarrollar sus
capacidades, explorar y generar conocimientos y con ello formar personas
competentes para enfrentar diversas situaciones de su vida.
Durante este proceso, uno de los elementos de mayor atención es sin duda la
evaluación. Ella responde a la necesidad de saber cómo van evolucionando
nuestros estudiantes y cuánto están aprendiendo a partir de la aplicación
de un conjunto de técnicas e instrumentos variados. Muchas veces la evaluación
está solamente concebida con la intención de cuantificar y medir los
conocimientos que han sido adquiridos por los estudiantes para poder acreditar
sus progresos al final de una etapa de estudios.
Sin embargo, la evaluación no termina al momento de colocarle una nota al
estudiante, ya que al recibir una prueba con una calificación numérica, con
rayas o checks,
o con denominaciones como sobresaliente, suficiente o insuficiente, no estamos
transmitiendo en forma clara cuáles son los logros de su aprendizaje. En
consecuencia es probable que les cueste mucho superar sus dificultades,
obstáculos o errores.
Lo valioso en una evaluación es que el estudiante sepa qué es lo que está
logrando y qué no ha logrado todavía. A partir de esta afirmación, el docente
debe conducir al estudiante hasta conseguir que él mismo supere las
dificultades que tenía y construya de manera autónoma su propio aprendizaje. A
este proceso le llamamos “retroalimentación”, y es muy importante para conseguir
aprendizajes significativos y de calidad. Las evaluaciones no retroalimentan si
se comunica con solo una calificación. La retroalimentación expresa opiniones,
juicios fundados sobre el proceso de aprendizaje, con los aciertos y errores,
fortalezas y debilidades de los estudiantes.
Como afirman algunos autores,, retroalimentar es acortar las distancias entre
la situación actual en la que se encuentra el estudiante y la situación ideal a
la que debe llegar. De esta manera, la retroalimentación es información que
permite al estudiante cerrar la brecha entre el desempeño actual y el deseado.
(Ramaprasad, 1983 citado en Roos, 2004)
Durante el proceso de retroalimentación, la intervención del docente es
fundamental. Dependiendo de la manera como interactúe con el estudiante, y la
forma como aborde el tratamiento de sus errores y dificultades, hará que este
se involucre y reflexione sobre sus propuestas y construya así sus propias
estrategias o caminos de solución adecuados ante una tarea.
La experiencia ha demostrado que uno de los elementos más desaprovechado
dentro del proceso de evaluación educativa, es la retroalimentación. Lo cual
resulta comprensible si tomamos en cuenta la cantidad de contenidos que deben
cubrirse y el poco tiempo con el que se cuenta para trabajarlos y además
evaluarlos. Finalmente lo que sucede la mayor parte de las veces durante la
práctica es que a fin de cumplir con el programa y agotar los temas para lograr
lo más posible, dejamos pasar excelentes oportunidades para consolidar,
profundizar o acentuar los elementos más importantes que apoyarían el verdadero
proceso de aprendizaje de los estudiantes.
El aprendizaje es pues, un proceso reflexivo que se beneficia del compromiso
que se genera con la evaluación, incluidos los métodos para obtener
retroalimentación clara y completa de cómo la persona se está desempeñando y
cómo podría desempeñarse mejor.
En el ámbito educativo, el término de retroalimentación, se refiere a la
entrega de información al estudiante acerca de su desempeño con el propósito de
mejorarlo en el futuro. Para una persona involucrada en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, es muy útil conocer durante el proceso si está logrando
los objetivos planteados, así como los aspectos que debería mejorar para
alcanzarlos con mayor facilidad. En este sentido, la retroalimentación le
permite al estudiante perfeccionarse y corregirse durante el proceso de
aprendizaje.
El proceso de retroalimentación se convierte, desde este punto de vista, en una
parte fundamental de la relación docente-alumno, para lo cual es necesario
crear una atmósfera que facilite la comunicación entre ambos. Los docentes que
practican regular y conscientemente la retroalimentación, han señalado que en
la mayoría de las ocasiones los alumnos lo aprecian y agradecen, señalando con
frecuencia que desearían recibirlo con mayor regularidad.
CÓMO PUEDO
DAR RETROALIMENTACIÓN EFECTIVA A MIS ESTUDIANTES
Como profesores, frecuentemente evaluamos a nuestros alumnos en clase para
verificar hasta qué grado se han cumplido los objetivos de aprendizaje y qué
tanto han comprendido los contenidos de la materia. Recordemos que la
evaluación trasciende al simple proceso de calificación numérica de un proceso
de aprendizaje. Si logramos que la evaluación sea un momento de reflexión sobre
el camino recorrido y una oportunidad más para el aprendizaje, estaremos
ayudando al alumno a desarrollar la metacognición para alcanzar un verdadero
proceso de mejora continua. Es importante que el docente logre convertir la
evaluación del aprendizaje en “un proceso de autoevaluación en donde el
educador solamente guía al [alumno] a identificar el proceso que se ha logrado
respecto de los objetivos propuestos” (Villalobos, 2011).
Es por ello que la retroalimentación cobra sentido como un elemento fundamental
dentro de la evaluación educativa. “La retroalimentación es la información que
recibimos respecto de nuestra comunicación o conducta”. A continuación te presentamos
algunos principios para generar procesos de auto reflexión que permitan
reforzar la enseñanza y el aprendizaje.
En
primer lugar, existen tres condiciones necesarias para que los alumnos puedan
beneficiarse de la retroalimentación que reciben de su profesor (Sadler en
Juwah, 2004.)Es decir, asegurarse de que el alumno:
- Conozca
y comprenda el objetivo de aprendizaje que se pretende alcanzar.
- Compare
su nivel actual de desempeño con el que se establece en el objetivo.
- Establezca
acciones concretas que le permitan alcanzar el nivel de desempeño marcado
en el objetivo.
A partir de estas condiciones básicas, podemos establecer los siguientes
principios para una retroalimentación efectiva:
- Facilita
el desarrollo de la autorreflexión y la autorregulación del aprendizaje.
Para lograrlo, puedes pedirle a tu alumno que realice una
autoevaluación con base en criterios definidos, en el que analice las
fortalezas de su desempeño y las áreas específicas en las que necesita
mejorar, definiendo estrategias concretas para lograrlo. También puedes
fomentar la retroalimentación entre los propios compañeros.
- Fomenta
el diálogo entre el profesor y los alumnos en torno al aprendizaje.
Además de la retroalimentación escrita que generalmente
proporcionamos a los alumnos, es importante encontrar momentos breves de
diálogo con el alumno, en los que se les puede pedir que lean la
retroalimentación recibida y la comenten con sus compañeros para que definan
estrategias concretas que les ayuden a mejorar su desempeño. Es importante
dar seguimiento a la retroalimentación y en el próximo periodo de
evaluación, se les pida a los alumnos que comenten cuáles fueron los
comentarios de la retroalimentación pasada que más les sirvieron y cómo
los ayudaron a mejorar.
- Clarifica
en qué consiste el desempeño esperado (en cuanto a objetivos, criterios y
estándares). Al momento de la retroalimentación, recordemos retomar los
objetivos que se plantearon al inicio del curso y evaluar las conductas
observables que reflejan el logro de dichos objetivos. Para ello, se
sugiere el uso de rúbricas de calificación. También se les puede mostrar a
los alumnos un ejemplo de trabajo que realmente refleje el nivel de
desempeño deseado.
- Proporciona
oportunidades para cerrar la brecha entre el desempeño actual y el
esperado. Si se trata de la retroalimentación sobre un trabajo, te
sugerimos dar la oportunidad al alumno de realizar una segunda entrega
para que pueda realizar las correcciones necesarias. Si se trata de un
examen, anota las sugerencias de fuentes o actividades que tu alumno puede
consultar o realizar para reforzar el contenido que no quedó claro.
- Proporciona
información de calidad al estudiante sobre su proceso de aprendizaje.
Para ello es necesario retomar los criterios de aprendizaje
definidos previamente, proporcionar la retroalimentación en un tiempo
cercano a la fecha en que se realizó la entrega o evaluación que incluya
los elementos positivos y a mejorar, así como sugerencias concretas para
el alumno. Te sugerimos delimitar y priorizar las áreas de mejora.
- Refuerza
la motivación y la autoestima del estudiante. Es fundamental hacer
de la retroalimentación una experiencia positiva para el alumno, ayúdalo a
identificar claramente los aspectos en los que necesita mejorar,
reforzando los elementos positivos y las fortalezas que ha demostrado en
su desempeño, para hacerlo consciente de ellas y que pueda potenciarlas al
máximo.
Como conclusión, llegamos a la idea de que dar retroalimentación efectiva es
importante para lograr un verdadero proceso de mejora en el alumno. Ello
también te servirá para evaluar tu propio proceso docente, identificando
fortalezas y áreas de oportunidad. La retroalimentación al alumno es una excelente
oportunidad para reflexionar constantemente sobre nuestra práctica diaria.