viernes, 12 de mayo de 2017

RETROALIMENTACIÓN DEL PROCESO EDUCATIVO





RETROALIMENTACIÓN EN EDUCACIÓN

        En el área educativa, la retroalimentación es un sistema mediante el cual se pueden optimizar significativamente los procesos enseñanza-aprendizaje, para lo cual es necesario que alumno y docente se involucren de manera recíproca. El alumno, por un lado, recibirá la información relativa a sus errores, para ser corregidos, y de sus aciertos, para ser reforzados, mientras que el profesor, por otro, obtendrá también de este información relevante sobre los aspectos a los que debe dirigir más la atención en el aula. En este sentido, la retroalimentación debe tener la capacidad de influir positivamente en el proceso de aprendizaje, así como ofrecerle al alumno herramientas que le permitan desenvolverse con autonomía y adquirir conciencia sobre el proceso de aprendizaje


QUÉ ES RETROALIMENTACIÓN


      La retroalimentación es un proceso que ayuda a proporcionar información sobre las competencias de las personas, sobre lo que sabe, sobre lo que hace y sobre la manera en cómo actúa. La retroalimentación permite describir el pensar, sentir y actuar de la gente en su ambiente y por lo tanto nos permite conocer cómo es su desempeño y cómo puede mejorarlo en el futuro.
  Ayuda a los individuos a alinear su propia imagen con la realidad, por lo que puede ser considerada como un espejo que devuelve a la persona la imagen de lo que está haciendo o de cómo se está comportando. Por esta razón, se puede decir que es una herramienta efectiva para aprender como los demás perciben las acciones, conocimientos, palabras y trabajos de la persona en cuestión y permite que ésta le dé a conocer a los demás sus percepciones.
Entonces vale la pena buscar y dar retroalimentación regularmente de y a personas diferentes para conocer sus perspectivas.
Para poder ir consolidando con mayor claridad este concepto podemos establecer lo siguiente:

  •  Es una descripción de hechos y de percepciones y sentimientos
  •  Es una manera de ayudar y ser corresponsable
  •  Es un proceso natural que se da en diferentes contextos de la vida
  •  Es específica y concreta
  •   Es un proceso de diálogo continuo que se dirige a comportamientos que se pueden cambiar
  •  Se dirige la persona utilizando su nombre
  •   Oportuna
  •   Congruente (sentir, pensar, decir)
  •  Actúa como facilitador del crecimiento personal
   
      Analizando lo anterior se entiende que, para poder dar retroalimentación, hay varios criterios que se deben tener en cuenta para que ésta sea constructiva: ha de ser descriptiva, específica, oportuna, apropiada y clara. Es decir, la mejor retroalimentación se da y se recibe cuando hay confianza, cuando es solicitada y deseada, cuando permanece entre las personas que han participado en ella, cuando es motivada por una atmósfera de mejora continua, cuando tiene fines específicos, se refiere a situaciones y actos concretos y hay una verdadera preocupación por el otro.
     Por lo anterior se vuelve prioritario que los involucrados en este proceso comprendan algunos conceptos elementales involucrados en la retroalimentación:

  • Conducta: Nos referimos a las acciones de las personas que son susceptibles de ser observadas y analizadas.

  • Observación: Idealmente, la retroalimentación debe ser brindada por la misma persona que está efectuando la observación, por lo que debiera ocurrir naturalmente, como parte del trabajo diario y debe incluir el registro oportuno de datos e información que sirva como evidencia para el proceso.

  • Evaluación: Para evaluar las conductas observadas, los objetivos deben ser compartidos por todos los involucrados, lo que implica que deben ser comunicados, verbalmente o por escrito, y recordados periódicamente.

   Cabe destacar la existencia de distintos tipos de retroalimentación que puede ser proporcionada como parte de un proceso de desarrollo personal, uno de los modelos que podemos encontrar al respecto es el propuesto por Daniel Wilson (2002) en su trabajo sobre la pirámide de retroalimentación que se muestra a continuación:
   En este modelo se diferencian la retroalimentación formal de la informal, radicando sus diferencias en la manera en cómo es otorgada la retroalimentación, pero de igual manera se destaca que esta puede darse de forma verbal, no verbal, escrita y actuada; concluyendo que las fuentes de obtención de información pueden provenir de diferentes personas.
   Por otro lado, como parte de la experiencia que hemos tenido en el tema, proponemos otra clasificación en la que el elemento clave es el objetivo de la retroalimentación, diferenciando de esta forma dos modelos: uno para brindar retroalimentación constructiva, dirigida a enfatizar áreas de oportunidad y estrategias para mejorar el comportamiento; y otro más para dar retroalimentación apreciativa, la cual se enfoca en destacar los aspectos positivos de la conducta de la persona, motivarla y reconocerla. En este sentido la retroalimentación siempre va en dos sentidos:
A. Para quien la da: el aprendizaje de adquirir habilidades para comunicar con cuidado, sutileza, sentido de utilidad y claridad en la intención congruente con lo que desea expresar.
B. Para quien la recibe, la capacidad de reforzar una actitud abierta y reflexiva que permita lograr cambios significativos en beneficio personal, profesional y empresarial.
                                                                                                                             
IMPORTANCIA DE LA RETROALIMENTACIÓN EN EL PROCESO DE EVALUACIÓN

     La retroalimentación expresa opiniones, juicios fundados sobre el proceso de aprendizaje, con los aciertos y errores, fortalezas y debilidades de los estudiantes.
   En nuestra práctica pedagógica, día a día tenemos que interactuar con nuestros estudiantes  realizando diversas actividades que permitan desarrollar sus capacidades, explorar y generar conocimientos y con ello formar personas competentes para enfrentar diversas situaciones de su vida.
   Durante este proceso, uno de los elementos de mayor atención es sin duda la evaluación. Ella responde a la necesidad de saber cómo van evolucionando nuestros estudiantes y cuánto están aprendiendo  a partir de la aplicación de un conjunto de técnicas e instrumentos variados. Muchas veces la evaluación está solamente concebida con la intención de cuantificar y medir los conocimientos que han sido adquiridos por los estudiantes para poder acreditar sus progresos al final de una etapa de estudios.
   Sin embargo, la evaluación no termina al momento de colocarle una nota al estudiante, ya que al recibir una prueba con una calificación numérica, con rayas o checks, o con denominaciones como sobresaliente, suficiente o insuficiente, no estamos transmitiendo en forma clara cuáles son los logros de su aprendizaje. En consecuencia es probable que les cueste mucho superar sus dificultades, obstáculos o errores.
   Lo valioso en una evaluación es que el estudiante sepa qué es lo que está logrando y qué no ha logrado todavía. A partir de esta afirmación, el docente debe conducir al estudiante hasta conseguir que él mismo supere las dificultades que tenía y construya de manera autónoma su propio aprendizaje. A este proceso le llamamos “retroalimentación”, y es muy importante para conseguir aprendizajes significativos y de calidad. Las evaluaciones no retroalimentan si se comunica con solo una calificación. La retroalimentación expresa opiniones, juicios fundados sobre el proceso de aprendizaje, con los aciertos y errores, fortalezas y debilidades de los estudiantes.
   Como afirman algunos autores,, retroalimentar es acortar las distancias entre la situación actual en la que se encuentra el estudiante y la situación ideal a la que debe llegar. De esta manera, la retroalimentación es información que permite al estudiante cerrar la brecha entre el desempeño actual y el deseado. (Ramaprasad, 1983 citado en Roos, 2004)
   Durante el proceso de retroalimentación, la intervención del docente es fundamental. Dependiendo de la manera como interactúe con el estudiante, y la forma como aborde el tratamiento de sus errores y dificultades, hará que este se involucre y reflexione sobre sus propuestas y construya así sus propias estrategias o caminos de solución adecuados ante una tarea.
   La experiencia ha demostrado que uno de los elementos más desaprovechado dentro del proceso de evaluación educativa, es la retroalimentación. Lo cual resulta comprensible si tomamos en cuenta la cantidad de contenidos que deben cubrirse y el poco tiempo con el que se cuenta para trabajarlos y además evaluarlos. Finalmente lo que sucede la mayor parte de las veces durante la práctica es que a fin de cumplir con el programa y agotar los temas para lograr lo más posible, dejamos pasar excelentes oportunidades para consolidar, profundizar o acentuar los elementos más importantes que apoyarían el verdadero proceso de aprendizaje de los estudiantes.
     El aprendizaje es pues, un proceso reflexivo que se beneficia del compromiso que se genera con  la evaluación, incluidos los métodos para obtener retroalimentación clara y completa de cómo la persona se está desempeñando y cómo podría desempeñarse mejor.
    En el ámbito educativo, el término de retroalimentación, se refiere a la entrega de información al estudiante acerca de su desempeño con el propósito de mejorarlo en el futuro. Para una persona involucrada en el proceso de enseñanza-aprendizaje, es muy útil conocer durante el proceso si está logrando los objetivos planteados, así como los aspectos que debería mejorar para alcanzarlos con mayor facilidad. En este sentido, la retroalimentación le permite al estudiante perfeccionarse y corregirse durante el proceso de aprendizaje.

    El proceso de retroalimentación se convierte, desde este punto de vista, en una parte fundamental de la relación docente-alumno, para lo cual es necesario crear una atmósfera que facilite la comunicación entre ambos. Los docentes que practican regular y conscientemente la retroalimentación, han señalado que en la mayoría de las ocasiones los alumnos lo aprecian y agradecen, señalando con frecuencia que desearían recibirlo con mayor regularidad.

CÓMO PUEDO DAR RETROALIMENTACIÓN EFECTIVA A MIS ESTUDIANTES

   Como profesores, frecuentemente evaluamos a nuestros alumnos en clase para verificar hasta qué grado se han cumplido los objetivos de aprendizaje y qué tanto han comprendido los contenidos de la materia. Recordemos que la evaluación trasciende al simple proceso de calificación numérica de un proceso de aprendizaje. Si logramos que la evaluación sea un momento de reflexión sobre el camino recorrido y una oportunidad más para el aprendizaje, estaremos ayudando al alumno a desarrollar la metacognición para alcanzar un verdadero proceso de mejora continua. Es importante que el docente logre convertir la evaluación del aprendizaje en “un proceso  de autoevaluación en donde el educador solamente guía al [alumno] a identificar el proceso que se ha logrado respecto de los objetivos propuestos” (Villalobos, 2011).
   Es por ello que la retroalimentación cobra sentido como un elemento fundamental dentro de la evaluación educativa. “La retroalimentación es la información que recibimos respecto de nuestra comunicación o conducta”. A continuación te presentamos algunos principios para generar procesos de auto reflexión que permitan reforzar la enseñanza y el aprendizaje.
En primer lugar, existen tres condiciones necesarias para que los alumnos puedan beneficiarse de la retroalimentación que reciben de su profesor (Sadler en Juwah, 2004.)Es decir, asegurarse de que el alumno:
  • Conozca y comprenda el objetivo de aprendizaje que se pretende alcanzar.
  • Compare su nivel actual de desempeño con el que se establece en el objetivo.
  • Establezca acciones concretas que le permitan alcanzar el nivel de desempeño marcado en el objetivo.
   A partir de estas condiciones básicas, podemos establecer los siguientes principios para una retroalimentación efectiva:
  • Facilita el desarrollo de la autorreflexión y la autorregulación del aprendizaje.  Para lograrlo, puedes pedirle a tu alumno que realice una autoevaluación con base en criterios definidos, en el que analice las fortalezas de su desempeño y las áreas específicas en las que necesita mejorar, definiendo estrategias concretas para lograrlo. También puedes fomentar la retroalimentación entre los propios compañeros.
  • Fomenta el diálogo entre el profesor y los alumnos en torno al aprendizaje.  Además de la retroalimentación escrita que generalmente proporcionamos a los alumnos, es importante encontrar momentos breves de diálogo con el alumno, en los que se les puede pedir que lean la retroalimentación recibida y la comenten con sus compañeros para que definan estrategias concretas que les ayuden a mejorar su desempeño. Es importante dar seguimiento a la retroalimentación y en el próximo periodo de evaluación, se les pida a los alumnos que comenten cuáles fueron los comentarios de la retroalimentación pasada que más les sirvieron y cómo los ayudaron a mejorar.
  • Clarifica en qué consiste el desempeño esperado (en cuanto a objetivos, criterios y estándares). Al momento de la retroalimentación, recordemos retomar los objetivos que se plantearon al inicio del curso y evaluar las conductas observables que reflejan el logro de dichos objetivos. Para ello, se sugiere el uso de rúbricas de calificación. También se les puede mostrar a los alumnos un ejemplo de trabajo que realmente refleje el nivel de desempeño deseado.
  • Proporciona oportunidades para cerrar la brecha entre el desempeño actual y el esperado.  Si se trata de la retroalimentación sobre un trabajo, te sugerimos dar la oportunidad al alumno de realizar una segunda entrega para que pueda realizar las correcciones necesarias. Si se trata de un examen, anota las sugerencias de fuentes o actividades que tu alumno puede consultar o realizar para reforzar el contenido que no quedó claro.
  • Proporciona información de calidad al estudiante sobre su proceso de aprendizaje.  Para ello es necesario retomar los criterios de aprendizaje definidos previamente, proporcionar la retroalimentación en un tiempo cercano a la fecha en que se realizó la entrega o evaluación que incluya los elementos positivos y a mejorar, así como sugerencias concretas para el alumno. Te sugerimos delimitar y priorizar las áreas de mejora.
  • Refuerza la motivación y la autoestima del estudiante.  Es fundamental hacer de la retroalimentación una experiencia positiva para el alumno, ayúdalo a identificar claramente los aspectos en los que necesita mejorar, reforzando los elementos positivos y las fortalezas que ha demostrado en su desempeño, para hacerlo consciente de ellas y que pueda potenciarlas al máximo.
   Como conclusión, llegamos a la idea de que dar retroalimentación efectiva es importante para lograr un verdadero proceso de mejora en el alumno. Ello también te servirá para evaluar tu propio proceso docente, identificando fortalezas y áreas de oportunidad. La retroalimentación al alumno es una excelente oportunidad para reflexionar constantemente sobre nuestra práctica diaria.




2 comentarios:

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  2. ¡Hola! Muy bueno tu aporte, ya que la retroalimentación permite al estudiante conocer y desarrollar los contenidos presentados en clase.

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